viernes, 20 de mayo de 2011

Mejorar infraestructura, clave para futuro de una Colombia invernal


Expertos en economía plantean fórmulas para evitar tragedias en futuros inviernos.

En la última entrega de esta serie sobre lo que se debe hacer para que en la Colombia del futuro los inviernos como el que afronta hoy el país no se conviertan en rachas trágicas, expertos en economía plantean fórmulas.

Lo fórmula de un coctel contra el cambio climático se inicia con una dosis de previsión, seguida de una buena dosis de concreto y asfalto (reconstrucción), una pizca de innovación y tecnología, una chequera muy abultada y, por último, pero no menos importante, todas las existencias disponibles de conciencia ecológica.

Vamos por pasos. El presidente de Comcel, Juan Carlos Archila, puso sobre la mesa una propuesta muy práctica: "La compañía está dispuesta a poner su infraestructura de telecomunicaciones en el territorio nacional para participar en un modelo de alertas tempranas que pueda garantizar evacuaciones eficaces para evitar pérdidas de vidas en emergencias invernales".

Ese, el de Comcel, es un primer ingrediente para reducir riesgos y, sobre todo, salvar vidas. El segundo escalón es prever lo previsible.

En ese sentido, el ex subdirector de Planeación Nacional, Andrés Escobar, afirma que lo mejor es acudir a mecanismos financieros "como los bonos catastróficos, que disparan pagos sustanciales a favor del Gobierno cuando ocurren desastres naturales; de esa forma, se reduce la vulnerabilidad fiscal y la necesidad de recurrir a medidas como aumentos temporales de impuestos para financiar esfuerzos de reconstrucción. Países como México han avanzado ya en este tema".

Una vez garantizados estos dos 'muros de contención' contra futuras tragedias, se puede pensar en la fase de reconstrucción.

Es por eso que las grandes empresas de servicios públicos de Colombia como EPM, Emcali, Acueducto de Bogotá, entre otras, le ofrecieron a la viceministra de agua, Claudia Patricia Mora, equipos técnicos y personal calificado para realizar los diseños y estudios de los acueductos afectados por el invierno.

No es para menos, pues 14 departamentos reportan la afectación de 470 acueductos municipales y 1,9 millones de usuarios sin suministro del preciado líquido.

Taludes, con tecnología

También es necesaria la alta tecnología y la experiencia de empresas especializadas. Holcim, multinacional suiza del cemento, puso a disposición tecnología para la estabilización de taludes: "Eso se llama bolsacreto ó colchacreto que son: bolsas con un tamaño similar a las de cemento pero de un material que permite ser llenado por medio de una boquilla con concreto", explica Sandra Reinaguerra, jefe de optimización y desarrollo de Holcim.

De la misma manera, empresas de consultoría especializada, como Gevial, piden que Ecopetrol (fabricante del asfalto en este país) mejore las mezclas y se construyan mejores drenajes, taludes, túneles y viaductos. "En asfaltos, existen mezclas que evacuan más rápido el agua superficial y ya algunas concesiones las han usado con éxito", explica el gerente de proyectos de la firma, Miguel Ángel Vargas.

En esta no lluvia de ideas, quién podría despreciar la experiencia internacional: el gerente general de la Concesionaria Ruta del Sol, vinculado por años a una de las constructoras más grandes de América Latina -Odebrecht- Eder Paolo Ferracuti, cree que Colombia debe dragar ríos como el Magdalena y Bogotá para mejorar el drenaje y la capacidad de los afluentes.

"En cuanto a las carreteras, sería una buena alternativa lograr su ampliación en los puntos críticos. Eso se puede hacer con movimientos de tierra o, donde no es posible, con obras especiales de contención. En centros urbanos, en Brasil (principalmente en la ciudad de São Paulo), se utilizan los piscinões, grandes reservorios, que son construidos con la previsión de retener las aguas por periodos largos, minimizando el impacto de lluvias muy fuertes", dijo.

A la banca multilateral

A juicio de Juan Martín Caicedo Ferrer, presidente de la Cámara Colombiana de Infraestructura (CCI), "está claro que, en materia de infraestructura vial, el país deberá destinar los recursos del llamado Fondo de Adaptación (cerca de 24 billones de pesos) en el mediano y largo plazo, a un gigantesco esfuerzo de reconstrucción de las carreteras, pero rectificando diseños en los puntos mas vulnerables, con el fin de neutralizar o reducir al máximo el alto grado de vulnerabilidad, especialmente en los corredores arteriales mas importantes".

Se trata de identificar los sitios críticos y acometer lo más pronto posible los estudios y los diseños requeridos para adelantar las rectificaciones pertinentes.

Para esto, desde finales del año pasado, un grupo de 10 expertos, coordinados por el Ministerio del Transporte, la CCI y la Sociedad Colombiana de Ingenieros, hicieron un inventario (ver nota alterna) de los puntos recurrentemente afectados y una serie de recomendaciones para una Colombia que no siga siendo un país víctima en cada invierno.

Finalmente, el ingrediente clave es el dinero. En ese sentido, el gobierno nacional presentó un conjunto de proyectos que representarán inversiones por 99,3 billones de pesos para ejecutarse entre los años 2011 y 2021.

Pero, para algunos, este no es suficiente y proponen acudir a la ayuda internacional. "Hay que tocar la puerta de la banca multilateral y acudir a los subsidios de fondos mundiales, porque el dinero previsto no alcanza", aseguró el presidente de la constructora Conalvías, Andrés Jaramillo.

La carta que el Ejecutivo tiene sobre la mesa para financiar el plan de adaptación incluye recursos de las regalías, el Presupuesto General de la Nación y la venta del 10 por ciento de Ecopetrol.

Sin embargo, ni la mejor de las tecnologías ni gruesos presupuestos estatales o toda la voluntad empresarial reunida podrán remontar esta funesta experiencia si en la mente de los colombianos no hay un cambio de chip que permita asumir el medio ambiente no como un asunto de querer a los arbolitos, sino de urgente supervivencia.

OSWALDO VARGAS PINZÓN
Redactor económico

Represas y un ministerio hidráulico

"Los diques y jarillones en Colombia se construyen sin diseños precisos y con materiales no siempre adecuados. Por eso, el país debe tener un código de construcción de estas obras similar al Código de Diseño Sismorresistente de Estructuras, para que los municipios no vivan en una falsa sensación de seguridad". Esta idea hace parte de las recomendaciones de un informe para manejar la vulnerabilidad del país frente a futuros inviernos, preparado por la Cámara Colombiana de la Infraestructura, la Sociedad Colombiana de Ingenieros y el Mintransporte, que EL TIEMPO conoció en exclusiva. Entre otras cosas, el documento sugiere la redacción de nuevos planes de ordenamiento para las cuencas de los ríos Magdalena, Cauca, San Jorge, Atrato-San Juan y Putumayo, y le dice a la CAR-Cundinamarca que haga un estudio de nuevos embalses para la sabana de Bogotá y los valles de Ubaté y Suárez, que también debería desarrollarse en el Valle del Cauca por la CVC.

Esto está justificado en que "la capacidad de regulación de las actuales represas puede ser insuficiente para las intensas precipitaciones que traerá el cambio climático". El análisis sugiere que el manejo irregular de una bomba en el embalse de Tominé contribuyó a las inundaciones en Chía y Cota. Además, los expertos proponen la creación del Ministerio de Recursos Hídricos, que dé directrices para manejar el agua y las emergencias relacionadas con el recurso.

Tomado de: http://www.eltiempo.com/economia/bienestar/formulas-para-evitar-tragedias-por-invierno_9400364-4

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